La Madre de la Vida

El Torneo

La interrogación del Zenythri resultó curiosa. El estaba dispuesto a responder, a cambio de que lo dejaran libre. Olruk se negaba a dejarlo ir, recordando que estos eran sus enemigos, los extraplanares, y que dejarlo ir solo traeria problemas despues. El grupo, sin embargo, había decidido cooperar con el nigromante, al menos hasta que deshiciera la calma de los muertos.

Usando el bote y el elemental de Armeyaf, los heroes se dirigieron al centro: pero una gran sorpresa les esperaba. Ahi, donde antes el Zenythri llevaba a cabo su macabro rito, se encontraba una pequeña creatura, de extraña complexion y vestimenta, portando una horrible máscara. Un frio sentimiento de reconocimiento paso sobre las caras de los heroes: al parecer, era un Arlequín.

Esta creatura estaba absorbiendo la energia del sello! Furioso, el Zenythri se lanzó hacia él, solo para ser repelido por una pared de fuerza. Tratando de romperla, el nigromante lanzaba conjuros, pero ninguno servía. El Arlequín, mientras tanto, había terminado de absorber el sello, y disparó un haz de energia.

En el cielo, se posaba un sello distinto: uno del Atardecer.

La pequeña creatura celebró, y rasgó el aire, dejando una estela detrás de sus garras. Brincó, y se adentró, desapareciendo. El Zenythri intentó reaccionar, tal vez rompiendo ese sello, tal vez intentando obtener algo de su fracaso. Para esto, se poso en el centro de nuevo, y conjuro la barrera. Utilizando un cristal y un poderoso hechizo, culpó al grupo de su fracaso, y exclamó “Ustedes pagaran el precio por haber permitido esto!”.

Dicho esto, el cristal brilló, y una pálida energia se disparó hacia los miembros del grupo. Algunos se resistieron, pero la gran mayoría sintió como pedazos de sí mismos desaparecian. Cayendo inconscientes, solo fueron salvados por los que lograron resistir. El Zenythri, mientras tanto, prosiguió a hacer el rito que rompia el sello. Pero esta vez, el sello reacciono, y destruyó al Zenythri.

Los debilitados heroes regresaron al barco, notando que la calma de los muertos habia desaparecido. Regresaron a Galathaiin, y afortunadamente lograron recuperarse del daño causado por el Zenythri. Ya ahí, fueron recibidos cálidamente por la Casa de Gibalan, incluso siendo invitados a la casa de Lord Harlen. El líder de la casa les ofreció recompensas, entre ellas, ser patrocinados para participar en el Torneo de la Luz.

Los aventureros aceptaron, y participaron. Orluk participó en el concurso de la fuerza; Mianissa y Aleit en el concurso de puntería; Ivellios en las justas; y William y Armeyaf en el Ajedrez de los Conjuradores. Después de muchas emociones y algunas decepciones, se llegó al final. Sólo Armeyaf logró triunfar, tomando como premio seis preciosas gemas de Ioun. Lord Harlen estaba fascinado, y celebró a los aventureros.

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richterbrahe

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