La Madre de la Vida

La Torre de Carne, y la muerte de Olruk

El valiente guerrero ahora en manos de Thor

Zialneth les explicó mucho sobre las bases del mundo:

Creado por música, el mundo era una mezcla de melodias, acordes y notas. Terra misma creaba su propia melodia, la cual los mortales tomaban y moldeaban, para producir su propia cancion. La magia era solo un reorden de tal melodia, para provocar nuevos sonidos y efectos. Los Dioses Antiguos – CaelThoth, Zel’Othah y Har Xsa – eran generadores de melodia, tambien, pero habían desaparecido. Ahora, solo la Gran Melodia del mundo existia, constantemente cambiando.

Pero los entes de los Reinos Lejanos esperaban su momento para actuar, y tomar este mundo como suyo. Gracias a Nevecial, estaba protegido por los Sellos, pero estos no durarian al ritmo que va. Estas entidades llegarían al mundo, y crearían su propia melodia, destruyendo la armonia de Terra. Y el mundo cambiaría para siempre.

Tres opciones se presentaron ante los heroes:
  • Completar el ritual que Nevecial habia iniciado, bloqueando para siempre toda influencia externa sobre el mundo, incluyendo a los Dioses.
  • Dejar que los sellos se rompan, y luchar contra lo que venga.
  • Buscar una forma de traer de vuelta a los Dioses Antiguos.

Ninguna era muy satisfactoria, y definitivamente acarrearian problemas propios. Para poder sentirse mejor con la decision, el grupo decidio investigar un poco más sobre diferentes temas. Al dia siguiente, armados de información, tomaron su decisión.

Los aventureros consideraron que lo mejor sería tratar de cubrir dos cosas, buscar sobre los sellos y al mismo tiempo estar atentos a los Dioses Antiguos. Sin embargo, la amenaza de la Torre de Carne seguia latente. Al regresar a su pequeño campamento, de nueva cuenta vieron el horror que representaba esa odiada estructura. Su maligna energia ensuciaba el cielo, y las nubes que la rodeaban le otorgaban un aspecto aun mas ominoso.

Aleit y Mianissa se acercaron lentamente para avistar lo que pudiesen, bajo la magia de la invisibilidad. Lograron ver que la torre estaba rodeada por un ejercito Zenythri, y que habia algunos campamentos alrededor del ejercito. En el cielo, cientos de pequeños ‘ojos’ volaban, otorgando razonable vision.

Con esta informacion, idearon un plan. Dado que esos ojos flotantes probablemente podrian detectar la magia, tratar de utilizarla para disfrazarse no seria una buena idea. Metodos mas mundanos eran necesarios. Pero se dieron cuenta que serian delatados con rapidez: los Zenythri eran de la misma estatura y fisico; los aventureros variaban en altura y complexion. Entrar por la forma directa seria imposible. Pero habia otras. Por moedio del vuelo, podrian evadir las patrullas, sobre todo si aprovechaban el nublado cielo para cubrir su entrada. Harian un hechizo que los rodearia con una nube.

El plan salio a la perfeccion, y lograron descender sobre una de las estructuras de la fortaleza. Al entrar, identificaron el lugar como un Templo a la Diosa de la Ley. Dentro, gracias a conversaciones que escucharon, descubrieron que esta ‘invasion’ fue aparentemente orquestrada por Lord Shermarkan, autorizada por el Emperador de los Soles. Pero habia disension: algunos dudaban de la validez de las palabras de su comandante, y otros no creian que el Emperador estuviese consciente de estas acciones. Pero antes de que pudieran saber mas, un estruendoso ruido, seguido de gritos, se escucho afuera. Los Zenythri salieron a afrontar esta nueva noticia, dandole a los aventureros tiempo suficiente para adentrarse a la Torre.

Detras de las puertas, una figura los esperaba. Dandoles la espalda, este individuo se encontraba en el exacto centro de la base de la Torre. La figura era alta, envuelta en una pesada armadura, y adornado con varias tunicas. En su mano, una gran lanza descanzaba. Pregunto que ocurria afuera, a lo que los aventureros respondieron. Pero este individuo vio detras del engaño, revelando que conocia a sus subordinados personalmente, y solo ellos tenian autoridad de entrar aqui. Se presento como Malkurath, Comandante del ejercito de Lord Shermarkan. Sellando las puertas, aseguro que los destruiria.

La pelea comenzo furiosamente. Malkurath golpeo el piso, activando el poder de la Torre, la cual genero cuatro creaturas extrañas, apenas parecian formas amorfas, que lentamente se cristalizaban. Olrruk se enfrento al Comandante, acertando un fuerte golpe. Pero la armadura del Zenythri era demasiado dura, haciendo que el golpe del Jaelendita rebotara. La respuesta del enemigo fue rapida, con un mesurado tajo al guerrero, que corto a traves de su costado.

Armeyaf comenzo con sus invocaciones, trayendo a la batalla a un monstruoso cienpies. Mianissa, mientras tanto, noto que la dura armadura del Comandante no dejaba huecos libres. Prefirio enfocarse a las extrañas creaturas, lanzando sus dagas a sus cristales. La actriz se sorprendio al ver que aunque sus ataques fueron certeros, la creatura aun se movia. Aleit se movia para posicionarse, aplicando veneno a sus flechas para afectar a esas creaturas. Theudrik preparaba sus infusiones, e Ivellios se lanzo a la refriega.

La pelea entre el Zenythri y Olrruk era feroz, pero el Zenythri estaba protegido tanto por su habilidad, como su armadura. El joven perseguidor se movia de lado a lado, escapando la lanza por centimetros, solo para tener que sacrificar una apertura momentos despues. El Comandante era un guerrero consumado, eso era obvio. Olrruk pronto se dio cuenta de la habilidad de su enemigo, cuando despues de una finta, fue castigado por un impresionante ataque punzante, que desgarró el vientre del Jaelendita.

El cienpies fue convertido en una creatura del abismo, y se lanzo a la ayuda de Olrruk. Las amorfas creaturas tomaron una vaga silueta humanoide, y con una furia impresionante, atacaron al resto del grupo. Sus garras abrian la mas lijera ruptura de la piel, lo suficiente para que ellas intentaran entrar en la piel de los heroes. Estos tuvieron que protegerse de las implacables creaturas, antes de que sus numeros crecieran.

La llegada de la creatura del Armeyaf distrajo al Zenythri de despachar a Olrruk, dando suficiente tiempo a Theudrik de otorgar hechizos beneficos sobre el guerrero. El medioelfo, en cambio, se enfocaba en alejar a las creaturas del enano. La pelea estaba volviendose de lado de los aventureros, pero el Comandante tenia un as bajo la manga. Invocando el poder de la Torre, golpeo el piso con su lanza, provocando un efecto que destruyo los hechizos. La creatura de Armeyaf y la magia benefica sobre Olrruk desaparecieron, dejandolos en una situacion peligrosa. Afortunadamente, la mayoria de las creaturas estaban muertas, logrando que los aventureros tuvieran una impresionante ventaja numerica. Tal ventaja se multiplico, ya que Armeyaf utilizo gran poder magico para invocar a diez enormes creaturas. Viendose al borde de la derrota, el Comandante invoco el verdadero poder de la Torre. Alzando su lanza, murmuro un encantamiento, que avivo las energias de la estructura. En su pinaculo, la energia formo una figura, la silueta de Mezzernach, quien disparo un enorme rayo. Malkurath lo recibio con su lanza, y despues la encajo en el piso. La estructura de la torre reacciono, y desde el fondo se dispararon incontables tendriles de una rojiza sustancia. Aunque parecia liquida, esta cortaba con impunidad. Muchas de las creaturas de Armeyaf fueron lastimadas, al igual que Ivellios, Theudrik, el mago, y Olrruk. Pero para gran desgracia, las heridas del Jaelendita eran demasiadas. Respirando esporadicamente, el guerrero noto que su vision se desenfocaba. El sonido que le rodeaba disminuia, dejando un intolerable silencio. Trato de mantenerse en pie, pero sus piernas no le respondian. Trato de utilizar su espada para mantener el balance, pero sus brazos estaban debiles. Cayendo a sus rodillas, el guerrero se dio cuenta de una brillante luz sobre el.

Mientras tanto, Aleit veia con horror como Olrruk caia, y soltaba su espada, dolorosa señal de lo que estaba sucediendo. Sin pensarlo dos veces, puso dos flechas en su arco, y disparo hacia el Comandante. Las flechas encontraron a su presa, forzando al Zenythri a recargarse en su lanza. Vivo aun. Pero no por mucho tiempo. Armeyaf, quien veia el irremediable destino de su amigo, junto la energia magica alrededor de el. Murmurando el hechizo necesario, termino el conjuro. En su mano, fuertemente sostenia cenizas. Arrojandolas como parte final del hechizo, clamo en una gran voz:

“Apresurate al Vacio que te espera, profano invasor!”

Y de su dedo, un palido rayo de verde energia salio disparado hacia el Zenythri. Al momento del impacto, el Comandante solo exhalo una vez, y fue desintegrado. Su armadura cayo con un estruendo, y su lanza finalmente abandono sus manos.

Pero el horror no terminaba ahi. Olrruk se habia levantado de nuevo. A traves de su cuerpo, miles y miles de pequeñas protuberancias crecian y se acumulaban, eventualmente remplazando gran parte de la piel de Jaelendita. Los aventureros se vieron forzados a atacar a los restos de su amigo, hasta que finalmente esa vil infeccion fue erradicada. Nuevamente veian el cuerpo puro de su amigo, quien aun mantenia su espiritu por algunos segundos.

Olrruk escuchaba el cuerno lejano de una Valkiria, y a la altura podia ver la hermosa figura de una de las escogidas de Odin descender lentamente. Con dificultad observo a sus amigos que le rodeaban. Tocio una vez, y sonrio.

“Que les parece? De nuevo burle mi destino.”, murmuro, y quedo en silencio por un segundo, cerrando sus ojos, encontrando la fuerza para mantenerse unos cuantos segundos. “Los perseguidores mueren solos… pero ahora, en mi momento, yo estoy rodeado de amigos.”

Nuevamente cerro sus ojos, obviamente librando una lucha para seguir consciente. Cuando abrio los ojos, podia ver a esa hermosa Valkiria a solo unos metros de el. Sin enfocarse en nada, prosiguio. “Siempre estuve listo para morir. Jamas tuve una duda que valiera la pena. Pero ahora que veo la muerte a los ojos, y una Valkiria viene por mi para guiarme al portal del Valhalla, quisiera haber sido más valiente y decir ‘te quiero’ en su momento. Decirlo ahora es inútil, y tal vez cause más dolor del necesario. Pero por lo que valga, sábete amada, alguien te espera, desea tu bien y te pide que busques tu felicidad”

Sus ojos ya no le respondian, y la Valkiria tomo de su mano. Olrruk sonrio, y se dejo llevar por la divina guerrera.

“Lo! Alli veo yo a mi abuelo. Lo! Alli veo yo a mi abuela. Lo! Alli veo yo a mis hermanos y hermanas. Lo! Alli veo yo a mis antepasados hasta sus comienzos. O! Ellos me llaman; pidiendo que tome mi lugar entre ellos en la Sala del Valhalla, donde los valientes viven por siempre”

Y asi, la vida del valiente guerrero de Thor terminó.

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richterbrahe

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