Notas de Theudric


20 de Avegladir

Tan solo llevo tres semanas inmerso en esta marmolea ciudad, y ya se comienza a sentir el enclaustro de estar en este lugar. En vista de mi actual situación, el utilizar esta carreta como estudio, comedor, cuarto de dormir y área de negocios irrumpe totalmente con mi privacidad, es imposible laborar en un espacio así de ruidoso y enclaustrado. La mañana de hoy, día 20 de Avegladir, he sido levantado por enésima vez por los inagotables gritos de Ivellios, quien al parecer intentaba convencer a una bella dama de comprar de nuestros productos.

Llevo tiempo de conocer a ese medio elfo, y vaya que tiene energía el individuo, parece ser que los años no le han dejado estrago alguno, aunque a veces pienso que eso no es lo único que no ha ganado con el tiempo. Con todo y sus ligeros detalles, hasta ahora me ha demostrado ser el tipo de persona necesaria para la labor de anunciar mis productos, y ahora que lo pienso detenidamente, el es lo más cercano que he tenido a un amigo desde que decidí aventurar fuera de mi tierra natal. Los planos de mi más reciente creación aún se mantienen bajo llave y probablemente empolvados, no he podido siquiera avanzar en su diseño. Una obra artesanal de semejante calibre no requiere únicamente una mente capaz, sino que esta se encuentre saludable y despabilada. Gibraiin no me ha podido otorgar ninguna de las dos.

Pero eso esta por terminar el día de mañana, o al menos eso espero fervientemente. La buena fortuna me trajo ayer clientes bastantes particulares, y no era únicamente porque los modales de los individuos se encontraban considerablemente pulidos. Un grupo conformado mayormente por humanos, siete si no me equivoco y un mediano bastante peculiar en apariencia, que por cierto, portaban bestias con ellos. Por fortuna, el abrumador carácter carismático de mi compañero, aunado con la necesidad de los individuos les trajo a hacer una compra bastante inusual, y por cierto, costosa.

Entre la lista de artilugios, llamó mi atención la enorme espada que se me encomendó eliminarle ciertos símbolos de identificación, los cuales aún a altas horas de la noche batallo en entender en su totalidad. Dicho mandoble le pertenecía uno de los humanos, quien sentí que me veía de manera extraña y una de sus manos se veía considerablemente cercenada. Se quedarán solo unos cuantos días estos aparentes aventureros, lo cual solo refuerza mi pensar. La mutua necesidad nos hará llegar a un trato, seré para estos individuos un temporal reparador, y para mí, serán mi seguro boleto de salida de este simple mercado.


22 de Avegladir

Ese día de seguro fue una señal hacia un mejor futuro, ya que en mis años, han sido contados los días que están tan cargados de eventos trascendentales. Hace dos noches, la jornada no terminó como de costumbre, ya que antes de dormir, un infante tocó las puertas de nuestra carreta, trayendo consigo un objeto bastante particular. El chiquillo me ofrecía una espada a un precio ridículo al ya analizar la calidad exorbitante que tenía ese objeto, sin embargo, era un misterio aún mayor porque estaba en su posesión. Después de informarme que tuvo un altercado con alguna figura de la nobleza, mantuve la boca cerrada y le di fin a la transacción.

Lo que me vendió aquel pequeño, es probablemente una de las obras artesanales más impresionantes que haya tenido el privilegio de observar. No era una espada larga ordinaria, para empezar. Los ideogramas que le recorrían eran únicos, y se sentía el pulsar de su magia como si se tratará de una bestia encadenada. Definitivamente, esto me ayudaría a perfeccionar mi oficio y me sería una útil herramienta para salir de una o dos situaciones de aprieto.

Pero como de costumbre, el destino nos juega bromas de mal gusto. Después de poner en plan el plan de Ivellios, al marcharnos de ese punto por la noche para evitar sospechas, una figura que difícilmente borraré de mis memorias nos empezó a seguir. Tenía características muy similares a la de mi raza, pero era enorme en altura. Después de que nos pidiera hablar, pude darme cuenta de detalles que aún me estremecen al recordarles. Su armadura…era adamantino puro, de pies a cabeza, aquel hombre estaba forrado por el metal de los cielos! Cabe mencionar que los símbolos que cubrían su ya ilustre armadura coincidían con los de la espada que recolecté.

Y efectivamente, pregunto por el paradero de dicho objeto, e hice lo que todo buen artesano de mi calibre haría: desviar su atención. Después de recibir una linda paga en platino y hacerlo viajar al extremo opuesto de nuestra dirección, pase lo que resto de la noche avanzando mi labor pendiente. El día transcurrió fluidamente, y los pendientes avanzaban a una velocidad impresionante, digno de uno de los menestrales con más experiencia en todo Khaz Khalad. Mis cálculos habrían sido perfectos como de costumbre, sino hubiera sido por la pequeña variable que ignore: la testarudez.

En efecto, tenía a la enormidad de individuo a una distancia un tanto peligrosa de mi carreta, pero lo que me sacó de mis casillas fue como atento realizar un hechizo para localizar su querido objeto. Poco común de mi, salí a intentar desviar su atención y comenzar una pequeña plática, en la que de nuevo comenzó con dicho saludo perturbador. Si no hubiera sido por todos los sobresaltos del día anterior, uno de mis viejos trucos hubiera funcionado para desviar su atención de nuevo. Pero para sorpresa, falló y su hechizo dio resultado, forzándome a entregarle la espada e intentando salvar mi reputación. Además de hueco, era temperamental y mis artimañas usuales no fueron lo suficiente para que recibiera su merecido.

Los guardias de Gibraiin temblaron como palomas mientras aquel simio perdía los temperamentos, me insultaba…y además se dignó a hacer un boquete a mi carreta, ese imbécil! Para agregarle sal a la herida, de espectadores estaban mis mayores clientes de esta ciudad. Derrotado y sin la espada, les expliqué que su pedido estaría listo para el día de mañana. Todo por la culpa de ese simio, esa espada debería haber sido mía para estudiarla. A la tarde siguiente recibí el permiso de destruir la magia del espadón, y los demás objetos les fueron entregados a sus respectivos dueños.

Se me informó de los paraderos que seguirían dichos individuos, y el incluir criaturas infernales me sacudió por completo, pero luego pude sacarle partido a la idea. Estos individuos se dirigen a tierras donde yo solo no podría siquiera pisar, y de seguro haya podré encontrar conocimiento y objetos de la misma calaña que este espada. Cabe mencionar también que al entregarse a semejantes aventuras, ocuparán a alguien que les proporcione armas, objetos mágicos y demás protección…ahí entro yo. Ivellios ya me ha confirmado su apoyo, así solo debo dejar que las piezas caigan en su lugar, y sacarles el mejor partido posible a mis mejores clientes hasta la fecha.

(NUMERO) de Avegladir

Al momento que plasmo mis pensamientos, estos se hayan nublados. Tengo conmigo un sin número de dudas al respecto de esta situación, y ninguna respuesta, lo cual no es ni será una característica que se asocie a mi buen nombre. Obtendré las respuestas pertinentes dentro de poco tiempo, eso es algo de lo que me aseguraré personalmente.

El viaje que incurrimos con la embarcación fue uno sin eventualidades, claro esta, hasta que descendimos a la balsa hacia la presunta calamidad, bajo el título de “La calma de los muertos”, o algo similar. En pocas palabras, la tensión del agua era tal, que el arcanista del grupo empleo una criatura elemental para desplazarnos. La apariencia de la misma fue solo la primera de las muchas dudas a surgir en delante.

Al parecer, esta cuadrilla intenta mantener, y si es posible, reforzar unos “sellos” desperdigados a lo largo de este plano. El detalle era que las tripulaciones extraviadas, la calma de los muertos y el sello convergieron en el mismo lugar. Un individuo de apariencia muy particular, lo cual se me informó que era un “cenitri”, estaba atentando contra dicho foco mágico, por lo cual nos vimos forzados a combatir. Si no hubiera sido por la ayuda de aquel gigante del norte, y para mi sorpresa, en gran medida por mi compañero Ivellios. Realmente comienza a convertirse en más que los músculos de mi arte, en algo más preciado podría decir.

A decisión del grupo, se decidió interrogar al extraplanar con tal de obtener la mayor información posible sobre sus motivos. Después de que revelará a quien respondía, nos encontramos en la decisión de si aniquilarlo en el momento, o creer en su palabra. En lo personal, me mostré indeferente, pero ahí es donde aprendí una característica interesante de estos individuos, y es la vasta diversidad de opiniones que había. Si fuera por Orrluk, la cabeza de dicho “ser sin misericordia” rodaría gracias a su espadón. Después de una ligera discusión, se acordó dejarlo vivir.

Eso resultó ser un error en los minutos próximos. Al dirigirnos de vuelta hacia el sello del cual tanto se hablaba, nos hallamos con una imagen que, al parecer no estoy informado como de costumbre, trajó rostros tanto angustiados, temerosos y fúricos a los demás. Un ser bastante particular, en parte grotesco y en parte excéntrico, se encontraba haciendo de las suyas con dicho umbral mágico. Después de sumos intentos fallidos y de que, literalmente, dicho ser regurgitará el sello a su parecer, el supuesto prisionero lanzó un conjuro hacia nosotros, solo para ser carbonizado segundos después por el nuevo sello mágico. En lo personal, yo no sentí algo al respecto, pero aún después del tratamiento que le dimos a los afectados, parecer que dicho “brillo” personal de cada uno se ha opacado, yo lo notó principalmente en mi compañero.

Noticias buenas llegaron tan pronto sentamos pie en Gibraiin, por más contradictorio que esa última línea pueda ser ante mis ojos. Al parecer, el líder de la casa (CASA) estaba más que agradecido, y nos invitó a su más que acojedora estancia. Después de mucho platicar, se nos ofreció representar a dicha casa en las competencias a venir, y al ver que habría prestigio y recompensas, todos a excepción mía se dignaron a participar. Las mujeres tomaron el evento de armas de rango, mientras el nórdico eligió blandirse en peleas individuales. Armeyaf decidió entrar en un evento arcano similar al ajedrez, donde convocaría más de esas cosas, e Ivellios tomó el combate armado.

Mañana será el día de las competencias, lo cual me trae algo de calma ante todas las eventualidades recientes. El chico ha estado tomándose en los últimos días horas de práctica, lo cual no es muy común verlo venir de el. Terminaré mañana mi último proyecto y el transcribir aquellos papiros atrasados en la noche, ya que el día será largo después de todo el ajetreo. Solo espero lo mejor para el muchacho.

Semana en el Gnomobote

Han sido momentos tumultuosos para la cuadrilla. Esa repugnante torre hecha de la carne de los que alguna vez caminaron la faz de este amenazado mundo. La repentina muerte del valiente guerrero Jaelendita. El desplante vulgar de poder de esos seres enmascarados que mis acompañantes llaman “Arlequines”. Cada vez que recuerdo el aspecto de esas supuestas creaciones, imagenes borrosas pasan por mi mente, como si mis memorias se encontraan fracturadas. Ha de ser el constante ajetreo en el que nos encontramos, pero la fortuna nos ha sonreído en este viaje. Mientras mas lejos nos encontremos de esa tierra de elfos vanagloriados, mejor.

Nunca me esperaba actos tan despreciables de un miembro de la casa noble de los Amin. A comparación, la casa de Lord Harlen se veía tan acogedora, honorable. Me recordaba a los gremios de nuestra nación, donde siempre la rectitud iba por delante. En cambio ese Valerus actuo de manera incredula, creyó poder con las múltiples amenazas que aquejan a este mundo. En lo que a mi respecta, aquellos que actuan con tal alevosía sin el consentimiento de su clan, merecen ser castigados severamente. Su ambición le trajo la misma muerte, es una lástima, ya que por lo poco que lo conocí, era una persona capaz.

Nos dirigimos hacia Thulla, y por lo que puedo inferir de mis alrededores, es un lugar lo suficientemente secretivo para que sus costos de transporte sean desproporcionados, excluyendo la tarifa rídicula discriminatoria ante los enanos. Hacer preparativos no estará de más, espero con ansiedad los secretos que guarde este lugar.

Notas de Theudric

La Madre de la Vida AzvMatt