Theudric - Epílogo

Desde los tiempos de Vaedr el Áspero, fundador y primer patriarca de los Forja Vida, no se había visto tanta actividad por parte del usualmente letárgico gremio. Hrerval el Fuerte, el líder actual, había convocado una asamblea en medio de la crisis que aquejaba a Khaz Khalad. Las aberraciones de la Infraoscuridad habían asestado un ataque sorpresa, el cual fue repelido con bastante dificultad por la ciudad. Ante el consejo de los quince enanos más destacados de la casa, el antiguo hizo uso de su característica y estruendosa voz, la cual le había ganado su apodo.

- ¡Hermanos! – el consejo guardó silencio – les convocó por la díficil situación que pasa nuestra ciudad. Las amenazas de esas criaturas han sido constantes, no podemos ignorar la magnitud del problema. Pero somos afortunados, hermanos míos, y una solución se ha de proponer. Es por eso que nuestro esfuerzo…

- ¡He oído suficiente!- resonó en la habitación, al son de un fuerte golpe a la pared. Se trataba de una de las figuras más talentosas y radicales de la casa, un enano de nombre Narog, cuáles barbas eran tan negras como las pesadas placas de su armadura. Prosiguió, en tono desafiante.

- En mi nombre y el de los Forja Vida, hemos tenido suficiente de tus viles estratagemas. La batalla contra esos seres ha sido una perdida total para Khaz Khalad, la cantidad de guerreros que hemos perdido es demasiada. El oro que hemos invertido no se ha convertido en resultados. ¡Nos engañas!. ¿Y así buscas apoyo del consejo?. ¡Deberíamos elegir a un verdadero líder, aquí y ahora!

El concilio no tardo en caer en caos total, la inconformidad era evidente entre los miembros de la casa. El viejo enano dirigió su mirada hacia la puerta del salón, y segundos después asintió. Tomando su pesado mazo de acero, lo alzó en alto y comandó la atención de sus colegas por segunda vez.

- ¡Guarden silencio, orden! No es necesario que se adelanten, hermanos, reconozco que no he sido la más eficiente de las cabezas de este clan, es por ello que renunció al puesto – los enanos se miraban los unos a los otros, desconcertados por las palabras del maestro – Sin embargo, como última misiva, les invitó a escuchar las palabras de quién trajo la idea a estas tierras, mi discípulo.

Acto seguido, la puerta se abrió de par en par, dejando ver a la peculiar figura mencionada. El enano se abrió paso ante los oyentes, dirigiéndose hacia la plataforma donde solo el representante del clan podría tomar asiento. El consejo no tardó en hacer ver su inconformidad mediante carcajadas. El líder actual, siendo fuerte tanto de carácter como de cuerpo, le costaba trabajo ganarse el respeto de sus obstinados camaradas. A diferencia, este era considerablemente gordo, portaba ropas de alta alcurnia y le faltaba el ojo derecho. Más que una verdadera solución, esto parecía una inocente broma del viejo patriarca.

Pasados unos cuantos minutos, se recobró el silencio y el enano de barbas cobrizas tomó la palabra.

- Solo ahora podrán ser capaces de reír, ya que nos espera el silencio. Al menos que no instauremos el proyecto que tengo para salvar a nuestro pueblo.-

- ¡¿Y tu quién eres para tomar decisiones, insolente?!- retomó el enano armado – ¡Toma en cuenta que la única razón que tu cabeza sigue en sus hombros es porque eres el discípulo de ese egoísta que llamamos “maestro”! ¡Conoce tu lugar, al menos que desees probar el acero de mi hacha!

- ¡Usurpan el poder, solo lo cambian de manos! – comentó otro.

- Basta ya, inútiles – pronunció aún quedo, poniéndose de pie – ústedes mismos se carcomen por joyas y prestigio, impidiendo que salgamos adelante como gremio. No somos la casa de menor importancia por nuestra falta de organización e innovación, para nada. Y tu, Korven, deja de apuntar con el dedo a los demás. Es evidente que te gusta intimidar y abrir la boca de más, pero no serás tan bravo sí saco a relucir el oro que haz invertido en intereses propios, o debería decir vicios. Que por cierto, oro proveniente de la bóvedas de nuestro gremio, he de decir. En su mayoría, los demás no se escapan de casos similares.

Entre el desconcierto, el enano continuó.

- Requerimos actuar en unión. Por supuesto, se preguntan que privilegios tengo yo para tomar la posición de líder de la casa, siendo casi un engrane nuevo en este viejo armazón. Es bastante simple. A excepción del viejo Erdhal, soy el único enano entre nosotros que ha salido a la superficie. He viajado alrededor de este enorme plano, y he reunido conocimientos, notas y fórmulas que, lamentablemente, sus mentes no estan listas para asimilar en este momento. Hace tiempo propuse una teoría, la de poder darle vida y consciencia propia a lo inanimado. Entre risas y escepticismo, mis ideas fueron totalmente ignoradas. Eso y más tengo en mis manos, y es ese entendimiento el que hará que Khaz Khalad no pase a ser un término arcaico en la historia y permanezca como nación. Nuestra nación. Y para ello, pido el cargo de maestro de esta casa. Bajo mis términos.

- ¿Y cuáles son estos, enano?- preguntó Erdhal, intrigado.

- A cambio de que instaure este proyecto, pediré todos los cargos pertinentes al líder, especialmente el desarrollo de nuestras invenciones, donde no se me discutirá. Como mi subordinado, tendré a un segundo a mi mando, quien tomará las labores burocráticas y sociales de la casa, y responderá en caso necesario únicamente a mí. Eso es todo.

Los minutos transcurrían, y el consejo discutía las posibilidades que se les habían mostrado. La llegada del enano tuerto, como se le hacía llamar informalmente, había traído consigo invenciones que dejaban atónitos a los artífices más experimentados de toda la ciudad. Otros dudaban de las intenciones de este individuo, ya que había sido influenciado por los seres de la superficie y no aparentaba seguir las costumbres y tradiciones del pueblo. Pero todos sabían que los ataques de la Infraoscuridad seguían en aumento, y tendrían que trabajar en colectivo sino deseaban perecer. Bajo decisión unánime, Theudric se había convertido en la cabeza de los Forja Vida.

- Entonces, no tenemos tiempo que perder. No hay suficientes enanos en Khaz Khalad para hacer frente a los números que tiene la Infraoscuridad. He ahí donde nuestros hijos se alzarán. No se corromperán. No sentirán miedo, pena o remordimiento. Y no se detendrán nunca, hasta que el enemigo caiga. Los forjados.

Theudric - Epílogo

La Madre de la Vida AzvMatt