La Madre de la Vida

La caida de un Heroe

Una cancion que no se escuchara

(Chavos (y Jess), como cada vez quiero poner la sesion actual, pero no puedo porque me faltan varias, he decidido empezar desde aqui, y eventualmente llenar el resto)

La choza creada por Lianna era cómoda, si acaso algo rústica. Los aventureros lograron dormir y descanzar sin mayor problema. El día siguiente, comenzaron los preparativos para tomar a uno de los trasgos, y cuestionarlo. Al final, se decidió que Aleit y Lianna se encargarían: Lianna las haría invisibles, y buscarian a un trasgo aislado. Aleit lo paralizaría, y Lianna haría un hechizo para regresar con el resto del grupo.

El plan resultó sin falla, y con rapidez ataron al trasgo, y comenzó la interrogación. Mattheus, siendo el único que hablaba el extraño lenguaje de estas creaturas, fue el encargado de hablar con él, mientras que el resto (principalmente Orluk), lo intimidaban fisicamente. La creatura reveló que los cambios que habían experimentado era a causa de un enmascarado, quien había ofrecido su ayuda libremente. Su intención, aparentemente, era ayudar a los trasgos a liberar el bosque, y regresarlo a su completo control. Esto se lograría despertando al “espiritu guardian del bosque”, quien yacia inmovil desde la caida de la reina trasgo. La pequeña creatura no podría decir como era el guardian, ya que nunca lo había visto. Con lo máximo de información que podían tener de él, el grupo decidió darle muerte. Armeyaf pidió al grupo salir de la choza por un momento. Segundos después, el trasgo gritaba horrorizado.

Armeyaf le había mostrado a Umaro. El mago aseguró que el trasgo pedía la muerte. Mianissa con gusto se la dió.

Mientras todavía discutían sobre que hacer, Orluk (invisible) se dirigió al fortín, y utilizó su entrenamiento para detectar algún mal fuera de este plano. Se dió cuenta que en efecto, una creatura de impresionante maldad habitaba dentro de esa montaña. Regresando al grupo, informó de los sucesos. Se discutía sobre que hacer, cuando algo tocó la puerta de la choza. Abriendola, vieron a una figura con familiar indumentaria: un mago del Cabal de Valerus. Este preguntó que cual era el problema, ya que habían solicitado ayuda. Tras explicar la situación, el mago friamente les recordó que su misión no era investigar el bosque, sino el pueblo. Aunque información importante podría llevar a otros lados, su responsabilidad era informar a Valerus, para después juntos decidir un plan de acción. Esto estaba fuera de la responsabilidad del grupo, y por ende, del apoyo del noble. En contraparte, el mago ofreció llevarlos de vuelta con su amo. Ahí, podrían presentarle sus conclusiones, y tal vez se decidiría investigar la montaña. Orluk consideraba que era una buena opción, hasta que Armeyaf se interpuso pidiendo una prórroga. El mago con máscara les dió un día para obtener lo que necesitaran, y partió.

Comenzó una discusión en el grupo; Orluk no entendía porque no querían regresar con Valerus, y Armeyaf continuaba diciendo que deberían hacer todo lo posible para ver que pasaba en esa montaña. Finalmente, se dió un punto: los trasgos portaban injertos de demonios, los cuales hasta ahora habían resultado ser los sirvientes de los Malvocadores. Si había la mínima oportunidad que ellos estuviesen ahí, tenían que impedirlo, y no dejarlo a voluntad de Valerus. Con esto en mente, comenzaron a planear. Actuarían la mañana siguiente, y se adentrarían a la montaña. Esto obligaría a Valerus a actuar para protegerlos (o recuperar la espada). El resto de éste día se dedicarían a investigar el lugar, y descubrir una forma de entrar.

Después de unas horas, se recaudó la información: la montaña tenía un enorme hueco que corría desde su cresta, hasta sus profundidades. El fortín era continuamente monitoreado, y una gran cantidad de trasgos lo habitaban. Había dos pequeñas entradas en las partes superiores de la montaña, custodiada por un par de trasgos. Finalmente, Mianissa descubrió que había un tipo de escotilla que llevaba hacia debajo de la tierra.

El plan, entonces, fue este. Armeyaf y William crearian una destrucción, prendiendo fuego al fortín. El mago después haría un hechizo para juntarse con el grupo, que estaría esperando frente a la escotilla. Aunque detectaron al mago y al druida, al final de cuentas el plan salió bien, y se adentraron a las cavernas. La oscuridad reinaba, y los aventureros hicieron uso de su antorcha inagotable. Aunque fueron detectados por una pequeña patrulla de trasgos, fueron trabajo fácil para nuestros heroes. Aleit incluso usó el veneno de los trasgos contra ellos.

Finalmente, llegaron a tierra firme, donde los esperaba una muy extraña escena. Un camino apedrado, custodiado por altas figuras usando máscaras de baile. Estas figuras los recibieron, y cordialmente les señalaron el continuar. El grupo, desconfiado, hizo caso. Extrañados, continuaron con el camino, que finalmente llegaba a una casa muy adornada, pequeña y muy fina. En la puerta, estaba un pequeño letrero que decía “Por favor tocar”. Hicieron esto, y la puerta se abrió.

Una figura los recibió, muy esbelta, finamente vestida de lujosas telas y colores extravagantes, con guantes justos y blancos, portando un abombado gorro largo, con cascabeles en sus tres puntas, y una hermosa máscara blanca con detalles de brillantes colores cambiantes. Esta les pidió pasar, y sentirse cómodos. Los pasó a una mesa, donde les ofreció de tomar y de comer. Dentro de la casa, los aventureros vieron que estaba extremadamente adornada, con varias pinturas de lugares del Valle de Territoria, adornos, joyas, bustos y libreros. Sobreviendo la mesa, una pintura de un hombre semi-desnudo, iluminado por el sol y mirando hacía el cielo. El individuo se presentó a sí mismo como Vesele. Tras una curiosamente cordial pero desconcertante plática, donde les informó sobre su estadía aquí (para liberar a su padre, Mannimarco) e hizo comentarios un poco hirientes (y al parecer sin querer), Orluk le reveló la razón por la cual estaban aquí, aludiendo al hecho de que el anfitrión era la fuente de tanta maldad. Vesele, sin embargo, rió un poco, diciendo que para que la maldad de los demonios que usaba para sus experimentos no regresara al Abismo, usaba su máscara como foco para atrapar su escencia, y después destruirla. Esto casi convencia a Orluk, pero el grupo no dejaba de sospechar. Mianissa y Armeyaf, oriundos del Valle de Territoria, sabían que Mannimarco era un horrible villano. William estaba molesto porque Vesele llamaba a Gaia un simple ‘espiritu’. Y Mattheus simplemente no se sentía cómodo. Aleit, sin embargo, parecía estar fascinada por el sujeto. Llegó un punto en que Armeyaf se molestó, y exigió saber que estaba pasando. Tras la fachada de ser amable e inocente, escondía un conocimiento que no debería tener. Vesele respondió que como anfitrión, era su deber saber de sus invitados, de cualquier modo posible.

Se discutió de su forma de actuar, llegando al punto de descortesía. Vesele se enfadó, y los acusó de descorteses por su propia cuenta. Orluk no ocultaba su mano dañada. William no se había preocupado por bañarse. Mianissa no se mostaba en su figura real. Mattheus era burdo. Y Armeyaf había traido a esa asquerosa creatura junto consigo. Esto dejó al grupo algo perplejo, hasta que Mattheus ofendió a Vesele. Segundos después, el guerrero se disculpaba, arrepentido de sus palabras. Armeyaf notó que Vesele había hecho un hechizo sobre su compañero, y se mostró molesto, a tal grado de comenzar el hechizo de Flecha de Ácido. Orluk en ese momento se iba a lanzar sobre Vesele, pero sucedió algo que ninguno esperaba: Mattheus se lanzó contra Armeyaf, tumbándolo y comenzando a ahorcarlo. Y Aleit intentó derrumbar a Orluk sin mucho éxito.

Una pelea donde el grupo se volteó en su propia contra comenzó. William atacó y derrumbó a Orluk, quien aún luchaba e intentaba llegar contra Vesele. Armeyaf era herido por Mattheus, quién incluso comenzó a usar su espada contra su amigo. Mianissa, sin embargo, se quedo quieta, inmovil, completamente desconcertada por la habilidad de este sujeto de ver tras su disfraz. Vesele se marchó por una puerta trasera, y segundos después, el grupo reaccionó. Molestos, fueron tras el sujeto. Lianna arrancó a Mianissa de su trance, y la jaló hacía con el grupo.

Al salir, observaron al individuo tranquilamente parado, protegido por una pared invisible. Comentó que sería un excelente momento para probar la utilidad del Guardían. Una enorme figura escamada, de color verde, con una cresta recorriendo su cuerpo, con dos enormes alas, piernas musculosas, y garras impresionantes, con una cola muy poderosa, comenzó a descender desde las paredes de la caverna. El poderoso protector y dueño del bosque, una creatura de leyenda.

Un dragón.

Vesele inflamó la situación, mencionado que estos venian a destruirlo, y después a quemar el bosque. Habían matado a varios de sus sirvientes, y planeaba continuar. El dragón, enfurecido, los asesinaría. Con un gran rugido, se lanzó al piso, observando a sus enemigos. Vesele se marchó, y la pared desaparació.

La pelea comenzó.

Armeyaf comenzó con encantaciones para apoyar con la pelea, como el transformar a Orluk en una hydra, y Lianna se preparó para ayudar. Pero el dragón era rápido, y con un fuerte salto, se lanzó al aire. Apoyandose de las paredes, extendió sus alas, y se dirigió al grupo, abriendo sus fauces y lanzando un horrendo aliento de ácido. Los heroes fueron afectados, e incluso Armeyaf casi muere. Gravemente heridos, se replegaron para protegerse, y Lianna logró sacar al mago de la aun-activa nube de ácido. Con un ligero hechizo de curación, Armeyaf se levantó, y comenzó a invocar a un Megaraptor. HydrOrluk se lanzó contra el dragón, y comenzó a atacar, ahora acompañado de la bestia del mago. Mattheus corrió hacia el enemigo, saltando para poder atacarlo. Mianissa y Aleit se separaron un poco, y comenzaron a atacarlo desde lejos.

Pero el dragón no era cualquier bestia. Con sus garras y sus fauces lastimaba a los guerreros, y su poderosa cola aplacaba a la resistencia. Los heroes, sin embargo, no se rendian. Aguantaban los ataques, y proseguian con la batalla. Mattheus hizo un contrabrinco en la pared, y lastimo al dragón, que ya sangraba por varias mordidas y heridas. El furioso dragón ahora desató todos sus ataques sin titubear, destruyendo al megaraptor, y dejando a Orluk seriamente herido. Y con un ultimo golpe de su cola, quebró a Mattheus. El valiente guerrero se trató de mantener en pie, pero sus musculos no le respondian. Alrededor de él, todo caia en silencio. Sus ojos lentamente perdían vision, y se dio cuenta que había caido a sus rodillas. Respirando fuertemente, observó como su espada se deslizaba de su sangrante mano. Instantes después, se desplomó sobre el piso.

Mientras tanto, la pelea rugia. El dragón se había desecho de dos oponentes, y su furia podia concentrarse en el moribundo Orluk. Pero no contaba con que los aliados del guerrero eran más poderosos de lo que aparentaban. Armeyaf invocó a otra creatura, un hipogrifo, y la lanzó contra la bestia. Mianissa se enfocaba en derrumbar al oponente, mientras que Aleit intentaba hacer el mayor daño posible. Lianna se lanzó hacia Mattheus, para intentar salvarlo. Pero era muy tarde, y su magia no funcionaba.

Finalmente, Armeyaf hizó un hechizo de pared de fuego, lastimando al dragon, quien volvió a desatar una moribunda ráfaga de ataques. Odín seguramente protegió a Orluk, ya que por mucha suerte, la cola no logró azotar contra el guerrero. Y Mianissa al final, soltó el golpe de gracia, perforando la cabeza del dragón. La bestia cayó con un estruendoso ruido.

Mattheus, quien se mantenía con vida solo por fuerza de voluntad, dió sus últimas palabras, disculpandose con algunos, dejando la proteccion del grupo en manos de Orluk. Y finalmente, el heroe dejó este mundo.

“Oh, lo mataron?” dijo una voz familiar, la de Vesele. “Ciertamente no me hubiera servido entonces. Oh, bueno, al menos no se fueron en limpio: que bueno que logró matar a su amigo. Nos veremos despues!”, dijo, y se volvio a marchar.

El grupo solo pudo reagruparse, y dirigirse a la aldea de la Tribu del Oso, donde le dieron una despedida heroica a su amigo. El futuro de la misión seguia en el aire.

Comments

Y asi se inició la épica batalla contra una criatura legendaria y poderosa. Con sangre derramada y heridas a carne viva, aquellos aventureros salieron avantes, más no sin perdidas irremplazables. Un gran heroe ha caido. Derramemos una lágrima por nuestro amigo, y alcemos las espadas para defender su causa. Te extrañaremos, Mattheus Adamant.

La caida de un Heroe
richterbrahe

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