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Desde que volvimos me he enclaustrado en la costa. Sé que no tiene sentido. ¿Cómo alguien abría de encerrarse en un lugar tan vasto? Supongo que en realidad es mi imaginación lo que me hace sentir sin salida. Tener que sacar todos estos sentimientos en unas cuantas horas es un ejercicio maratónico para un ser tan simple.

Uno de los arlequines está jugando con nosotros. Es obvio que no es Beleze, simplemente este no es su estilo. ¿Qué querrá decir? ¿Por qué tanto misterio? ¿Por qué no dar la cara? La balsa donde el cuerpo de Orrluk yace, está envuelta en llamas, disfrutaría de su imagen, feliz bebiendo y riendo con sus seres queridos. Pero pronto será otro día y tendré que deshacerme de esto que me carcome por dentro. No que no me importara, pero no puedo vivir bajo sus estándares, tal vez porque son muy altos, o porque en el fondo me asquean.

No puedo evitar pensar en la muerte. ¿Cuándo será por fin el día en que Aleit Reed Davenport pueda yacer sin vida en un campo de girasoles? ¿Cuándo otro ser podrá levantarse de los restos, bajo otro nombre, otra visión, otro himno a la muerte más poderoso que el anterior?

He vuelto con mis compañeros. Aunque a estas alturas solo Mianissa y Armeyaf me son de agrado. William es un buen chico pero seguramente si me viera como realmente soy me atacaría sin ninguna duda. Se siente un vacio extraño, debo incluso aceptar que extraño las tonterías de Mattheus, sabía que este grupo tendría bajas, pero no creí que lo resentiría a la larga.

La curiosidad se la pagó Theudric y muy caro, me consta porque yo y la curiosidad no somos muy buenas amigas que digamos. Ahora el arlequín puede estar al pendiente de nosotros todo el tiempo. Nos acaba de ofrecer ayuda a cambio de la vida de sus hermanos. ¿Por qué este trabaja diferente a Beleze? Obviamente no se le puede confiar, pero ¿qué motivos lo guían? Antes de que Armeyaf se fuera le pedí ayuda para vengarme del señor Davenport, él aceptó, incluso me ayudó a verificar que el tal Denisoff Davenport es él en efecto. Es más difícil de lo que me imaginaba, seguramente si Orrluk, Mianissa y yo hubiéramos intentado tal hazaña, no hubiéramos vuelto con vida. Por eso es un alivio tener a un gran conjurador como Armeyaf. Sé que esconde algo, no algo que nos afecte a nosotros claro. Tal vez eso es lo que lo ha motivado a seguir, ojalá eso lo lleve a pastos más verdes.

El me ha dejado a cargo de Umaro… o al revés. Me da gusto porque seguramente cometeremos muchas estupideces en su ausencia. Es bueno saber que alguien tan cercano a él nos va a guiar. Me fue de mucha ayuda buscando los lugares donde podrían encontrarse los sellos. El posible sello más cercano es el de Tula. A ver cómo nos las ingeniamos a llegar ahí y sin invitación. Pero Umaro no es tan paciente como Armeyaf…

El empezó a moverse, queriendo salir. Tomó una de las varitas y comenzó a cambiar. Su tamaño sería más grande que el mío si no fuese porque se encorva mucho. Es extraño pero me llama demasiado su imagen. No puedo decir que estoy aterrada, tal vez un poco temerosa por lo desconocido, pero a la vez, mi no tan amiga la curiosidad me incita a clavarle la mirada. Se parece un cuanto a Armeyaf, tal vez tomó esta figura para tenerme tranquila, y lo agradezco. Cuando cubría su rostro con mi capucha sus tentáculos comenzaron a tomar mis manos. Es una sensación diferente pero a la vez se siente un toque tan familiar, un cuanto amistosa se podría decir.

Íbamos a hablar con nuestro anfitrión, pero el enano comenzó a sentirse mal, gritaba, lloraba, no cabía duda que la máscara era la culpable. Pero gracias a sus desgracias ya tenemos forma de llegar a Tula. Para nuestra fortuna William fue capaz de deshacer la maldición en Theudric, o al menos esa es nuestra esperanza.

De camino a la costa Armeyaf llegó. Insiste en que reforcemos los sellos. ¿Qué lo hizo cambiar de opinión? Habrá encontrado otra manera… no… tal vez alguien lo controla. Se ve tan apacible pero en un modo tan inquietante, su cautela ha cambiado en cinismo. Espero que sus días fuera y mucho tiempo de reflexión hayan dado este resultado y no que un encuentro con el enemigo. Le ha pedido a Mianissa que se transforme en una mujer, en su esposa. Seguro que la extraña, la muerte de nuestros compañeros han de haber abierto viejas heridas. Creo que en todos lo han hecho.

Estamos en el barco de Valerus, y como era de esperarse la curiosidad me ha metido en problemas. Pero ha valido la pena. Se escuchan horribles gritos del otro lado de una puerta con extraña simbología. Todo lo que he visto lo he escrito he escondidas para que mis compañeros estén enterados y nadie lo pueda escuchar. Espero y esto sirva de algo…

Hora de Comer con Cheetarah 2

¡¿Qué?! ¡Vamos de vuelta al p*to mar! PORQUE INSISTEN EN DARME DE TRAGAR PESCADO! @$x%x!!!

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La Madre de la Vida Jez